La falla de #YoSoy132: Ni muy muy, ni tan tan.

Para muchos está claro el fracaso prematuro del movimiento #YoSoy132, y no completamente por el ataque del gobierno ni los medios comprados, más bien se dejaron vencer ellos mismos.

Antes de que me critiquen e incluso me ataquen, quiero aclarar que yo simpatizaba con el movimiento antes de que dejaran de lado la revolución real, la de conciencias, y se unieran a movimientos ancestrales y corruptos, con la misma agenda política que los partidos gobernantes.

Los 132 comenzaron meramente, como un movimiento intelectual de jóvenes, estudiantes de la Ibero, el cual se extendió a otras universidades con la idea de cambiar a México, por medio de la apertura de mentes, el deslinde de los medios de información del gobierno y un entendimiento y aplicación total de las libertades humanas.
Como dijo Friederick Douglass, la libertad se alcanza por medio de la lectura, la educación; ese era el propósito del movimiento: despertar conciencias, acercarse a los más necesitados de cultura y libertad para ir creando un país de gente libre.

Pero nunca se llegó a eso, en cambio, se centraron en atacar ciegamente -muchas veces sin argumentos solidos- a los poderes de facto, a la oligarquía y los opresores de la mente, generando opiniones encontradas en la población.

Fallaron en dos cosas fundamentalmente:
No fueron tan sociales, no fueron moderados como para acercarse al pueblo y lograr que la mayoría de la gente los apoyara y se uniera.
Y no fueron tan radicales como para desencadenar una rebelión -no necesariamente armada- en contra de los dueños del país, no pudieron convencer a la gente que las corporaciones son el cáncer, una rebelión que le diera a una lección a la clase dominante (el susodicho 1%) y un duro golpe a sus bolsillos.

No lograron ni uno ni otro, en cambio, prefirieron adoptar las ideas de sindicatos monopolizados como el de electricistas, sumarse a movimientos los movimientos agrarios que surgieron despues de la revolución de 1910, incluso dijeron alguna vez, apoyar a los Zapatistas.

Esos movimientos nada estratégicos, acabaron por permear la percepción de la gente e hicieron que México los viera como "otro movimiento más", de esos que hacen ruido y no consiguen nada.
"Mucho ruido y pocas nueces", diría mi abuelita, pero si queremos lograr esa revolución de conciencias, esa tan anhelada apertura de mentes y alcanzar la libertad real, debemos convencer a todo el pueblo y mantener los ideales, ya que como personas somos corruptibles, pero como algo más, podemos ser algo más que hombres.

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